Desde el Cerro del Águila: "Con Humildad ¡Al cielo!"

Nuestro 2025 culminó en nuestro querido barrio de Bellavista de la mano de Ignacio García. El inicio de 2026 no ha sido, pues, para menos.

Esta preciosa historia empezó en el seno de un grupo de hermanos de la Hermandad del Cerro del Águila. Movidos por la profunda devoción al Señor de la Humildad y por la gratitud hacia un maestro al que aprecian como a un padre. Así nació una idea que se fraguó con el trabajo y la ilusión de todos. Ya todo estaba planeado. Compositor: Raúl Delgado Perera. Banda: la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Redención. Por y para Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Antonio Arispón, por su servicio y entrega en el mundo del martillo y el costal.

Cuando el reloj marcó las 21:00, empezó a sonar en la calle Afán de Ribera «Llega la Redención» para llegar a la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Acto seguido, la primera marcha que sonaría en el interior de la Parroquia fue «Redención» de Emilio Muñoz Serna, dando paso al comienzo de una noche mágica.

La palabra la puso el admirable Manuel Lamprea, quien supo expresar con la palabra lo que la música contaba. Tras presentarnos, se dio paso al primero de los 4 bloques que compusieron el concierto. Así pues, se hizo pública la colaboración con el proyecto «Seres de Luz», así como la entrega de un cheque para colaborar con la Asociación Andex por parte de la cuadrilla de costaleros de Nuestra Señora de los Dolores. Cómo no, «Seres de Luz» sería nuestra apertura al año 2026, en la que contamos con la participación de algunos niños de nuestra Agrupación Musical María Santísima del Rocío.

CONCIERTO CERRO SERES LUZ

Nuestro segundo bloque estaría dedicado a los titulares de las distintas corporaciones que residen en la Parroquia. No cabía más emoción y devoción en aquellos momentos. Para el Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono, «Lema Sabactani» de Alejandro Moreno Rodríguez. Bajo la atenta mirada de Nuestro Padre Jesús de la Humildad, sonaron los sones de «Nazareno del Cerro» de Emilio Muñoz Serna, uno de nuestros grandes clásicos. A las plantas de la Madre y Patrona del Cerro, decidimos rendirle oración interpretando aquel «himno» que compusieran Juan José Puntas y Manuel Marvizón y que resuena cada Martes Santo por las calles del Cerro del Águila, sonando así «Coronación» para Nuestra Señora de los Dolores Coronada.

Posteriormente, viajamos a esa semana de mayo donde el barrio del Cerro se vuelve peregrino con su querida Hermandad del Rocío, unificando a José Manuel Sánchez Crespillo y a Manuel Pareja-Obregón, «Blanca Paloma» enlazada con la «Salve Rociera» marcaron el ecuador de esta maravillosa noche.

El tercer y último bloque, sirvió como culmen al concierto. Las dos marchas nacidas en el seno de la Redención de la mano de nuestro compañero Raúl Delgado Perera, anunciaban el momento álgido de esta jornada. «En tus manos cautivas» y «La Santa Vera-Cruz».

Y llegó el momento. Manuel Lamprea levantó sentimientos y emociones al leer la dedicatoria de nuestra última marcha. Pero aún sin desvelar el nombre de la composición, la Parroquia rompió en lágrimas de alegría al ver a un maestro emocionado, sorprendido y lleno de alegría. Su nieto Rodrigo subió al atril para dedicarle este regalo tan preciado. La emoción se apoderó del lugar y se tornó en silencio para escuchar aquella dulce voz: «Con Humildad, ¡al cielo!».

Sonó por vez primera «Con Humildad, ¡al cielo!», a la que siguió una ovación interminable unida en torno al artífice y a la inspiración de esta marcha.

Se marcó el punto y final a tan señalada noche con la repetición del estreno de la noche. Enlazado con el «Himno Nacional», volvió a sonar aquella oda a la sencillez y Humildad de aquel que se entrega a los demás, todo para cerrar un concierto cargado de sensaciones difíciles de olvidar.

Para terminar, queremos agradecer enormemente a todos los hermanos que han tomado esta iniciativa, por ser causa de un momento que guardaremos con letras de oro en nuestra historia y en nuestra música. También queríamos agradecer a la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores y a su Rvdo. Párroco D. Javier, por abrirnos las puertas de par en par. Y por último, dar gracias también al barrio del Cerro del Águila y todos los asistentes por tan inmensa acogida.

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